jueves, 1 de mayo de 2014
domingo, 23 de marzo de 2014
sábado, 22 de marzo de 2014
lunes, 17 de marzo de 2014
domingo, 16 de marzo de 2014
viernes, 7 de marzo de 2014
jueves, 6 de marzo de 2014
domingo, 9 de febrero de 2014
martes, 4 de febrero de 2014
sábado, 27 de julio de 2013
viernes, 26 de julio de 2013
jueves, 10 de enero de 2013
La Hispanidad y su ruptura
Somos un proyecto inacabado pero aún podemos auparnos a nuestro destino.
La Hispanidad es un sueño cuya interrupción dura ya demasiado. En estos dos siglos transcurridos desde la ruptura de las Españas europea y americana, salvo honrosas excepciones, nosotros, como Madre Patria, hemos hecho dejación de nuestras responsabilidades ante la Historia, básicamente porque hemos carecido de hombres capaces de guiar las naves en las turbulentas aguas de los periodos más recientes, y así nos va. La Hispanidad se encuentra dividida y desnortada. Somos un proyecto inacabado pero aún podemos auparnos a nuestro destino. Nosotros, los españoles, descendemos de la provincia predilecta de Roma y del viejo y sabio pueblo godo y fundimos nuestra sangre romano-germánica y alma católica con soberbias civilizaciones de todos los rincones del planeta.
El globo terráqueo, aceptémoslo, se nos quedó pequeño. Descubrimos y sometimos un nuevo mundo mientras marcábamos el pausado ritmo de unos tiempos donde el oro que nos regalaba el Sol y la sangre de nuestra raza indómita no se ponían jamás… hasta que llegó la ruptura auspiciada por los enemigos internos y externos de España. Siglo tras siglo nuestras desgracias nos han impedido ver la grandeza e infinitas posibilidades de nuestra Nación y hoy, de nuevo al filo del precipicio, España está sola ante el espejo de su triste presente tan alejado de ese sueño llamado Hispanidad.
Dicen que no tenemos futuro y que estamos abocados a desaparecer al tiempo que la corrupción y el odio campean por doquier. Por eso son tiempos de volver la vista a este proyecto llamado Hispanidad, de recuperar nuestra senda histórica. Ya lo dijo el Beato Juan Pablo II la última vez que visitó nuestra Patria, “España, ¡sé tú misma!”.
Replanteémonos nuestro proyecto vital: España no es sólo una Nación europea sin ambición, lo es también mediterránea y atlántica, en realidad somos una Nación con vocación universal. Sustituyamos esta clase política y élite económica por otra que sí crea en nuestro destino y esta nos guiará de nuevo a lo más alto.
Estrechemos los lazos con las naciones hispanas de todo el orbe, reafirmemos nuestra catolicidad, recuperemos las virtudes que asombraron al mundo, alcemos de nuevo la bandera de la honradez y la dignidad, recuperemos el carácter de la hidalguía española y adaptémoslo a los nuevos tiempos, defendamos como antes a los más débiles e inocentes, reafirmemos nuestras tradiciones, que el comercio de España con sus naciones hermanas sea de nuevo la envidia de los piratas de la economía.
Dos siglos no son nada para una Nación fundada hace 1.500 años y que ambiciona llegar al final de los tiempos reivindicando su papel ante la Historia.
Hemos sufrido siglos muy oscuros pero después, milagrosamente, alcanzamos la cumbre del cenit de la gloria universal pues fuimos capaces de unirnos y entregarnos a un proyecto elevado y al servicio de los más altos ideales. Dios se encarnó en un niño nacido en un humilde pesebre y esta “buenanueva” la llevó España hasta los confines de la Tierra y esto jamás nos lo podrán arrebatar.
España no puede conformarse con mantener Cataluña y las Vascongadas; debemos ir más allá, ambicionar la Unidad con Portugal, establecer firmes lazos políticos y económicos con América, África, Asia y Oceanía, pues no hay lugar de este hermoso Mundo donde los nombres españoles hayan dejado de brillar de valor y autenticidad.
Frente a un escenario mundial cada vez más globalizado y en crisis, podemos y debemos ser un actor principal, y no un mero testigo vasallo, todos los hispanos unidos, frente a un polo anglosajón en abierta descomposición, un frente emergente chino-asiático de carácter amenazante y otro africano cuyo latente fanatismo es estremecedor.
Aceptemos lo antes posible que las Cumbres iberoamericanas han sido un rotundo fracaso en un vanidoso mar de lluvia de flashes y que el proyecto europeo descarrilará tarde o temprano.
España debe dejar de mendigar subsidios y rescates y tiene que recuperar la fe y orgullo en su futuro. España aún tiene un sueño muy vivo, ¡la Hispanidad!, que la conforman quinientos millones de seres humanos, todo un proyecto político auténtico, un modelo económico viable, una renovación espiritual verdadera … y esa “Bella Dama” nos está esperando, pacientemente, como hizo el Señor con su Hijo pródigo. Un gran banquete nos espera. “¡España, sé tú misma!
G.Rocafort
lunes, 7 de enero de 2013
jueves, 3 de enero de 2013
martes, 1 de enero de 2013
Primeras palabras escritas en español
La primeras palabras escritas en español son las siguientes:
“Con la ayuda de Nuestro Dueño Dueño Cristo, Dueño Salvador el cual Dueño está en la gloria y Dueño que tiene el mando con el Padre, con el Espiritu Santo en los siglos de los siglos.
Háganos Dios omnipotente hacer tal servicio que delante de su faz gozosos seamos. Amén"
El primer escrito en español debía pasar al devocionario de todo hispano hablante, de los cientos de millones de habitantes del mundo que hoy se expresan en la lengua que nació con palabras de servicio a Dios en la tierra y de esperanza gozosa en el Cielo.
Más sobre este tema AQUI.
lunes, 24 de diciembre de 2012
Feliz solsticio 2012
Nuestros primeros antepasados observaron que a partir del Solsticio de Verano el Sol parecía alejarse de la elíptica, hasta que en la noche del 22 de diciembre llegaba a su punto más bajo y parecía cansado y sin fuerzas para volver a elevarse. Sin embargo, después de tres noches, al concluir la del 25 de diciembre, el Sol resucitaba y reemprendía su curso triunfante que le llevaría, de nuevo, hasta el punto más alto en el Solsticio de Verano.
Análogamente, podemos decir que nunca como ahora, nuestra Patria, pero también todos nuestros pueblos de origen indoeuropeo, jamás hemos vivido una crisis tan grave como la actual. Pero también para nosotros, como para el eterno Sol Invencible existe un futuro y un mañana que nos pertenece, tal como dice la antigua saga:
“Pronto se oirá un susurro que nos ordene:
¡despertad! Patria, patria, muéstranos la señal
Que nuestros hijos esperan ver.
Llegará el mañana cuando el mundo sea nuevo
El mañana nos pertenece”
El curso del Sol Invencible y su enseñanza es esa señal que esperamos que vean nuestros compatriotas.
En la noche del 25 de diciembre, Sirius, la estrella de más brillante del firmamento, conocida como “la estrella de Oriente”, se alinea con las tres estrellas que forman el Cinturón de Orion, llamados también“los tres reyes magos” que parecen seguirla. Esa alineación marca el lugar por donde saldrá al Sol Invencible en el siguiente amanecer.
No es raro que el Evangelio hable de una Estrella que “señala el camino de los magos” al lugar por donde nacerá el Sol. No es raro también que Bethlem quiera decir “la casa del trigo”, pues no en vano todo esto tiene lugar cuando el Sol nace en la constelación de Virgo, cuyo símbolo tradicional es una mujer que lleva una gavilla de trigo. ¿Hay que recordar que el símbolo astrológico de Virgo es un M modificada y, la inicial de María, madre de Jesús, llamado también el “Sol del mundo”?
Cuando el Sol empieza a elevarse el 25 de diciembre, lo hace bajo la constelación de la Cruz del Sur; por eso los antiguos decían que después de estar tres días muerto en la Cruz, el Sol Invencible resucitaba y se alzaba nuevamente hacia el cielo. Un Dios muerto en la Cruz y resucitado al tercer día, la historia suena ¿verdad?, sólo que explicando el cursos de los astros del firmamento, se entiende mucho mejor. Sea como sea que se cuente, refleja al Dios más antiguo que conocieron los seres humanos: el Sol Invencible.
La historia de nuestros pueblos indica que han sido capaces de sobreponerse, como el Sol, a todas las crisis y a las situaciones en las que todo parecía perdido. La raza de Aquiles y del Cid, la raza de Arturo y de los caballeros cruzados, la raza de los hoplitas de Esparta y de los luchadores de Lepanto, no se extinguirá aquí, sólo porque una banda de buitres carroñeros atrincherados en sus bancos y de políticos corruptos hagan un frente común. Desde los albores de la Historia, nuestra raza no ha conocido otra tarea que el combate. Ese mismo combate es la prueba a superar, el desafío siempre presente que todas las generaciones han debido soportar para mostrar su valía.
Hoy, cuando la Patria se ve ensombrecida por nubarrones amenazantes, cuando ya ni siquiera parecen existir el puñado de soldados dispuestos a salvar la civilización que proclamaba Spengler, hoy precisamente, en la noche del Solsticio de Invierno, en la noche del renacimiento del Sol Invencible, algunos tenemos la firme convicción de que el espíritu de Europa jamás se extinguirá mientras la voluntad de permanecer siga existiendo en algunos de nosotros. Somos muchos en Europa los que esperamos oír el susurro que nos llame al combate.
Aunque el Sol renaciera en el horizonte millones de años, no serviría de nada si ese mismo Sol Invencible no estuviera también presente en nuestro corazón pues, no en vano, lo que es el centro del sistema solar es también el centro de nuestro ser.
Así pues, en esta noche oscura del Solsticio, os deseo una buena lucha y ¡que el Sol Invencible nazca en vuestros corazones y os alumbre!
Ernesto Milá.
jueves, 20 de diciembre de 2012
domingo, 9 de diciembre de 2012
lunes, 26 de noviembre de 2012
sábado, 24 de noviembre de 2012
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